Brenda Churín y su familia, un sinónimo de beach volley

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A pesar de la derrota por 2-0 ante la pareja estadounidense que sufrió junto a su compañera Delfina Villar, la historia de Brenda Churín es otra de las que vale la pena contar en estos Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018.

Es que una de las particularidades que tiene la competencia de beach volley de Buenos Aires 2018 es haber encontrado en un mismo equipo, a padre e hija. Es que Brenda, y su compañera Delfina, es conducida por su papá, Pablo, ex jugador de la Selección Nacional.

Una de las particularidades de la historia de los Churín es cómo fue la primera vez que papá puso a la hija en uno de sus equipos, casi de urgencia. “Yo era entrenador de Universitario (de la Plata) en mayores, en indoor, y Brenda tenía 13 años. En ese momento teníamos un partido en Buenos Aires, la líbero titular estaba lesionada y la segunda era mi otra hija, Milena, quien estaba en un torneo de menores. Así que no tenía líbero. Ella estaba conmigo, la miré y le dije ‘¿te animás?’ Ella Respondió que ‘sí’ y le pusimos la camiseta, así que su debut en mayores fue a esa edad, en un partido duro que se bancó re bien”, relató Pablo entre risas al sitio de los Juegos. 

En el Parque Verde, además de los padres, a Brenda la sigue su hermana Milena, quien también juega (actualmente en Estudiantes, indoor), amplió el relato. “Nosotras empezamos en el indoor y un día iniciamos juntas los torneos nacionales de beach, cuando tuvimos que elegir entrenador, qué mejor que fuese nuestro papá”.  Para Gisela, la madre y también ex jugadora de voleibol, no hay orgullo mayor que éste, el de ver a su hija en un Juego Olímpico: “Es único, la verdad que ver a una hija jugando ante tanta gente unos Juegos Olímpicos, que represente a un país, es increíble. Una cosa es hablarlo y otra cosa es vivirlo”.