Crece la desesperación entre los venezolanos por la fuga de un creciente número de empresas ante la crisis

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El listado de empresas multinacionales que decide abandonar la Venezuela bajo la dictadura de Nicolás Maduro crece día a día.

Una encuesta llevada adelante por la Confederación Industrial Venezolana reveló que más de 200 compañías industriales han cerrado sus puertas en el segundo cuatrimestre de 2018, mientras que cerca de la mitad de los participantes aseguró que se encuentran trabajando a alrededor del 20 por ciento de su capacidad debido a la falta de materias primas.

“Esto es muy serio”, dijo Juan Pablo Olalquiaga, presidente a cargo de la confederación, en diálogo con el periódico financiero norteamericano The Wall Street Journal. “Estamos hablando de una contracción muy fuerte”.

Con una inflación fuera de control, calculada en 833.000 por ciento para el mes de octubre, Venezuela va camino a alcanzar el pronóstico del Fondo Monetario Internacional, ente que espera llegue a 1.300.000 por ciento a fines del año en curso.

“El gobierno no está tomando una sola medida para ayudar a los venezolanos a salir de esta tragedia”, dijo Rafael Guzman, un legislador de la oposición. “Es difícil ver como en el futuro cercano se pueda aplicar un torniquete a esta hiperinflación”, agregó.

Nicolás Maduro suele culpar a Washington por todos los problemas que atraviesa su país, incluidos los económicos. En agosto eliminó cinco ceros de la moneda nacional e introdujo nuevas denominaciones con el fin de reducir la inflación, la cual el FMI espera alcance los 10.000.000 por ciento en 2019.

Pero la caída del precio del petróleo vaticina un futuro todavía más oscuro para el venezolano de a pié. Ahora le toca el turno a Smurfit, el gigante del embalaje irlandés, quien se convirtió en la última firma en cerrar sus operaciones.

“Ayuda, necesitamos a un jefe aquí. Estamos desesperados”, dijo Ramón Mendoza, uno de los operarios afectados que trabajó por 17 años para Smurfit, en diálogo con el WSJ. “Estamos asustados porque sabemos que todo lo que el gobierno hace es destruir todo, cada negocio”.

La empresa operaba en Venezuela desde hace seis décadas, pero tuvo que comenzar a limitar sus operaciones el pasado mes de septiembre, cuando un grupo de oficiales militares arrestaron a varios gerentes e incautaron sus plantas.

Las autoridades acusaron a la compañía de especulación en el mercado y exigieron que bajaran sus precios en un 80 por ciento, según compartieron los líderes sindicales.

El cierre de Smurfit dejó a 1.600 personas sin trabajo y esta era una de las pocas compañías en Venezuela no vinculadas al sector energético que además producía sus propias materias primas y exportaba algunos de sus productos.

Mientras tanto, la economía venezolana ya se ha contraído en un cincuenta por ciento durante los últimos cuatro años, algo a lo que Nicolás Maduro continúa respondiendo con controles de precio intensivos y la intervención del sector privado.

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